VILLA RIVA Recuerdo claramente mi llegada al barrio Mata Hambre, en el
Distrito Nacional, donde el primer vecino que me recibió con calidez fue
Juanchi, un joven de 21 años que había comenzado sus estudios en contabilidad
en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Con sueños de superación, aspiraba
a mejorar su vida y la de sus seres queridos.


